Mella López, Virginia


Apellidos: Mella López

Nombres: Virginia

Fecha de nacimiento: 05/04/1910

Nombre de los padres: Juan Francisco (español) y Petronila

Ciudad natal: San Carlos, Nuble

Lugar en la familia: Menor de cuatro hermanos: Juan, Nolberto, Juana y Virginia

Religión: Católica

Estudios: Escuela primaria

Actividad en Chile: Dueña de casa, agricultora, crianza de aves, conejos y cerdos

Situación de familia: Casada con Otmar Worlitzky (austríaco) en 1940. Viuda en 1969.

Hijos: Francisco y Aspasia

Nietos: Cuatro nietos nacidos en Chile: Gia, Nathalie, Sergio y Patricio, y uno en Quebec, Lorenzo. Bisnietos nacidos en Chile: Matías, Tatiana y Virginia. En Quebec: Eva Maya, Leticia, Esteban y Julia.

Año de llegada a Quebec: 1977

Actividad en Quebec: Abuela

Participación en Quebec: Centro Vida plena

Residencia en Quebec: Laval

Retorno a Chile: No

Fecha del deceso: 01/02/2000

Ciudad del deceso: Coquimbo, Chile

Anexos: A mi madre Por Aspasia Worlitzky   Ojitos de almendra manitos de plata rugosas tibias tenues a pasito lento sonriente iluminada venía al encuentro de sus amigas que la esperaban.   La acompañaba a veces madre se sacaba usted el delantal se pintaba los labios de color rosado apretada a su carterita hechiza salía contenta porque la esperaban.   No le dije entonces cuanto la quería ahora se lo digo en el mismo lugar en donde usted tomaba los tecitos tardíos junto al sentir piadoso de la señora María alabando el discurso osado de la presidenta entre las bromas de la señora Norma riendo con su amiga de origen andaluz.   Se lo digo madre aunque está muy lejos aun más allá de donde se sentía ajena más allá de donde la blancura infinita de la nieve se escurría y la edad de oro se convertía milagrosa en cobre.   Usted se enjugó las lágrimas lo abandonó todo para venirse a cuidarme en lugares inciertos la maldad se comprende el idioma no se habla claro el sentimiento aflora como un torrente.   Aquí están todas las chiquillas de antaño solo falta usted para completar el cuadro siempre venía los sábados en metro venía arreglada hermosa porque la esperaban.   Sé que aunque aquí estuviera lo mismo ya no sería quise tan solo entremezclar recuerdos recitar como usted solía fíjese que lo estoy haciendo me subo a las tarimas y confieso.   De pronto me entraron ganas de comer dulces chilenos copuchear cantar bailar soñar que no es cierto que ya no la tengo percibir la jugarreta de sus nietos surgiendo entre las faldas y las sillas en las peñas los brazos tendidos.   Sus nietos ya son grandes tienen hijos la vida solamente pasa madre nada ha cambiado en la estación de trenes otro día quizás la estarán de nuevo esperando.