Barra Sariego, María

Apellidos: Barra Sariego
Nombres: María Gertrudis
Fecha de nacimiento: 1912/. nacidos11/10
Nombre de los padres: Eugenio Barra Ladrón de Guevara y Custodia Sariego Mena
Ciudad natal: Santiago
Lugar en la familia: Antepenúltima de 10 hermanos: Amadeo, Graciela, Ramón, Carlos, Cristina, Eugenia, Raquel, Manuel, María y Alay.
Religión: Católica
Estudios: Escuela primaria y estudios têcnicos.
Actividad en Chile: Dueña de casa y bordadora
Participación en Chile: Centro de madres de la comuna de Recoleta.
Situación de familia: Casada con Alberto Maruri. Viuda en 1947
Hijos: Sergio y Miriam
Nietos: Cuatro nietos: Sergio, Rodrigo, Claudio y Felipe. nacidos en Chile. Siete bisnietos, una de ellas nacida en Quebec, Alexina, todos los otros en Chile: Sebastián, Diego, Sofía, Florencia, Matías y Camila. Tres tataranietas, Begoña, Eloísa y Martina, nacidas en Chile
Residencia en Chile: Comuna de Recoleta, Santiago
Año de llegada a Quebec: 1975, mayo, a Quebec - En septiembre de 1975 se traslada a Longueuil
Actividad en Quebec: Abuela
Participación en Quebec: Integrante del grupo Vida Plena
Residencia en Quebec: Quebec (Limoulou) y Longueuil
Retorno a Chile: No
Fecha del deceso: 2000/05/10
Ciudad del deceso: Longueuil
Anexos:
María Barra
Por Miriam Maruri
Mi Maru querida: tú me contabas que fuiste muy feliz con tus hermanos, se entretenían jugando, escuchando los radioteatros. También fuiste feliz en tu matrimonio con mi padre, Alberto, tuviste dos hijos, Sergio y yo. Desgraciadamente eso duró solamente ocho años, porque tu marido murió de una crisis cardíaca a los 37 años, sufrida cuando estaba en un autobus.
Recuerdo que cuando éramos niños, ibas a alimentar las gallinas y los patos que teníamos en el patio, y les hablabas con cariño. Además, sembrabas porotos y cebollas en la huerta. Le comprabas la leche a un hombre que la traía en un carro tirado por un caballo. Nos llevabas a la playa desde Quillota, tomando el tren, íbamos a Ventana, donde una de tus hermanas tenía casa.
Ya viuda, buscaste trabajo y decidiste bordar a máquina. Gracias a tus amistades nunca te faltaron clientes. Entre ellos estaba la gran tienda Gath y Chaves. No sé cómo lo hiciste, cuidarnos y trabajar para mantener la casa. Cierto, tus hermanas te ayudaron. Recuerdo que en una ocasión fuiste a hablar con María de la Cruz, la primera mujer elegida senadora, a pedirle que te ayudara a conseguir un trabajo. No resultó, pero no te desanimaste. Pasaste largas horas en el archivo del Ministerio de Defensa, durante años, hasta encontrar los papeles que demostraban que tu padre, Eugenio Barra, era veterano de la guerra del Pacífico, lo que te permitió obtener una pensión, como hija viuda.
Pasaron los años. Sergio se recibió de contador. y yo de profesora. Tuvimos hijos y recuerdo tus ojos brillantes de felicidad al ver a tu primer nieto.
Vino el golpe en 1973 y tuvimos que partir. Me dijiste que preferías sabernos lejos y no que sufriéramos las consecuencias de la dictadura. En 1975 viniste a juntarte con nosotros, cuando vivíamos en Quebec. Fuiste muy valiente, porque nunca te habías subido a un avión, y desde 1962 estabas traquiotomizada. Pero llegaste a acompañarnos, y el más feliz era Felipe, que tenía de nuevo a su Maru. Decías que venías por un tiempo, pero te quedaste durante 25 años, hasta tu fallecimiento.
Durante los años que estuviste con nosotros, descubrí cosas nuevas en ti, te hiciste de muchas amigas, salías al centro Vida plena, aprendiste a pintar cuadros, viajaste, fuiste a Cape Cod cuando íbamos a veranear, y a Vancouver, a ver a una amiga. Y después, empezaste a ir a Chile, a escapar del invierno de Quebec, volviendo en abril. Tuviste la compañía de tu hermana Eugenia y de tu consuegra Teresa Artigas, y la alegría de recibir a tus nietos de Chile, que vinieron a vernos cuando cada cual cumplía 15 años.
Creo que fuiste muy feliz en Quebec y nos acompañaste mucho. Tus hijos y toda tu familia siempre pensamos en ti.